DÍA 2 FECHA: 28 de junio del 2015
TÍTULO: Mitos Griegos contados
otra vez
AUTOR: Nathaniel Hawthorne
PÁGINAS LEÍDAS: 103 – 132
Esta vez Nathaniel Hawthorne nos
relata una vez más el mito griego del Minotauro. Presentando la historia de
Teseo, su madre, Etra y, su padre, el rey Egeo. Teseo tenía un gran deseo por
conocer a su padre, sin embargo su madre no lo dejaba viajar hasta Atenas hasta
que levante una roca. Aquí identifiqué la temática de la perseverancia, pues al
primer intento no pudo levantar la roca, pero seguía intentándolo porque él
quería conocer a su padre. No se rindió hasta que lo logró. Esto ya daba una
imagen de cómo sería Teseo en el desarrollo de la obra, desde pequeño
demostraba que siempre iba a alcanzar su objetivo, pase lo que pase. “Pero
cuando Teseo oyó hablar de ladrones y de monstruos, aguzó el oído, y se sintió
mucho más ansioso de partir por el camino en el que habría de encontrarlos”
(p.107). Y esos fue lo que pasó. Ya crecido, resultó ser un joven muy valiente
y vigoroso. Además de ser uno de los más memorables. Sus heroicas hazañas
hicieron que se convirtiera en el héroe más grande de Grecia.
En adición, hablaré de Medea,
quien esta vez tiene un papel antagónico a diferencia del anterior mito. Esta hechicera
tuvo un hijo con el rey Egeo y como sabía que su hijo secreto quería reconocerse
como heredero decidió envenenarlo para que su hijo Medeo recibiera la herencia.
En mi opinión Medea estaba muy desesperada y ansiosa por querer deshacerse de
Teseo, logró incluso manipular los pensamientos de su esposo. No demostraba
aprecio hacia su esposo, es más, parecía que solo se casó con él por las
riquezas que tenía. A pesar de que ella demostraba un gran amor por su hijo,
tomó medidas muy estrictas para su beneficio, ella no debió perjudicar a los
demás. Estaba acusada de realizar actos malvados, brujería, robos, etc. “Medea
sólo se quedó el tiempo suficiente para llevarse a su hijo y para robarse las
joyas de la corona, junto con los mejores mantos del rey (…)” (p.114).
Una vez en el nudo de la obra, se
justifica el título de esta. Teseo ya se encuentra con disposición de enfrentar
al temible Minotauro. A costas de su padre, quien demostraba un gran amor por
él. De hecho, casi no lo deja emprender esa gran aventura porque tenía miedo
que su hijo sea devorado por la bestia. Pero Teseo mostrando su valentía ya
había llegado a la isla de Creta. A partir de esta parte, ya se va tocando más
el tema mitológico. Me encontré con un personaje que le roba el antagonismo a
Medea, el rey Minos. Él mataba a sus hombres, los sacrificaba con el fin de
alimentar al Minotauro, era temido por todos. A excepción de Teseo, quien lo
enfrentó y no le importaron sus amenazas. Creo que el rey Minos hizo que su
deseo por destruir al Minotauro se incrementara. También demostró aún más la
valentía del personaje. Tanta era su maldad en el corazón de Minos que no valoraba
a su hija y mucho menos quería entender que lo que hacía estaba mal. “– (…) ¡Ve
a regar tus flores, y no pienses más en estos cautivos atenienses, a quienes el
Minotauro ciertamente devorará para el desayuno, así como yo cenaré faisán!–.”
(p.123). En resumen, era la persona más cruel que Grecia podía conocer.
Durante el enfrentamiento con el
Minotauro, hubo un trabajo cooperativo entre Ariadna y Teseo, ambos se apoyaron
el uno al otro. En mi opinión esto le da un poco más de carisma a la historia.
Más aún cuando él le pide a la joven que lo acompañe de regreso a Atenas. El
corazón de Ariadna era tan grande que, incluso, decidió quedarse en la isla para
estar con su padre. Su personalidad era tan dulce y a la vez conmovedora. Si yo
fuera ella no hubiera decidido quedarme después de ver todo lo que hace mi
padre. “Os he salvado, Teseo, tanto por el bien de mi padre como por el
vuestro.” (p.130).
En cuanto a lo narrativo, quiero
señalar la forma en la que se relata la historia. El narrador no solo explica
lo que pasa de manera secuencial, sino que también interviene, ya sea dando su
opinión o haciendo alguna exclamación. “Si tenía que existir, debería haberlo
hecho en alguna isla desierta, o en la oscuridad de una profunda caverna, donde
nunca nadie sufriría por su aspecto abominable.” (p. 116). Y por último quiero
destacar un recurso literario que se usa en varias ocasiones el polisíndeton “ (…) y cuando escuchó con más atención, pudo oír
sollozos, y lamentos, y gritos de dolor, mezclados con hondos y callados
suspiros que venían del palacio del rey, y de las calles, y de los templos, y
de cada una de las casas de la ciudad.” (p.116).









